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Bitácora de un Emigrante Por Lexter Savio

2020.06.11 06:43 revact Bitácora de un Emigrante Por Lexter Savio

…a mi cita fui, pero el horizonte se había cansado de esperar. J. Sabina. …a todos los emigrantes, en especial a los cubanos. Miami, Florida, Junio 2019.
En las alturas de una barbacoa* en Centro Habana, una de las gavetas del viejo gabinete de mi bisabuela, alberga aún la boleta con la ubicación de trabajo asignada una vez graduado. Había abandonado aquel año, el puesto como profesor de Ecuaciones de la Física-Matemática en la Facultad de Ciencias y Tecnologías Nucleares de la Universidad de La Habana. Había tomado un avión destino a la Ciudad de México por séptima vez. Y había decidido no regresar, -al menos no desde México-… ¿Pero cómo marcharse y dejar todo lo que se ha amado, todo lo que se ha vivido, todo lo que uno verdaderamente es? Las calles que te vieron crecer, el árbol donde jugabas a las escondidas, los bancos de los parques sin luces, donde maduraron los primeros amores, los primeros besos, las primeras traiciones. Los amigos de la infancia más temprana, los que conocieron la versión más humana de tí mismo. ¿Cómo seguir sin mirar atrás, para no ver las lágrimas en los ojos de los seres queridos? ¿Cómo safarse de toda la historia almacena el alma de la noche a la mañana?… Había llegado a Tijuana… Me habían esposado por primera y única vez… Y el territorio americano me amparaba bajo la ley que ha aceptado a tantos y tantos cubanos, que en busca de esperanzas abandonamos nuestro país. “Bienvenido a la YAMA” decían por todos lados. “Este es el país del YES y el OK, donde haces lo que te manden” -solía decir un viejo conocido-… Me había quedado solo después de un encuentro prometido. No tenía dinero, no tenía trabajo, ni siquiera tenía identificación. En el país de las libertades me sentía menos libre que nunca. Un hombre necesita algo o alguien donde depositar su esperanza. Un hombre sin esperanzas es un hombre dispuesto a perderlo todo en cualquier momento. La esperanza lo mantiene atento, enfocado, le ofrece una meta, lo mantiene vivo… En tales condiciones había considerado varias veces la idea de regresar, como si nada hubiese pasado. Sería recibido como gusano o como héroe, en cualquiera de los dos casos -si es que son distintos-, me hubiese convertido en un tipo muy polémico, posiblemente famoso. “Profesor universitario cruza la frontera y luego de llegar a Miami compra un boleto de avión y regresa a La Habana” hubiesen sido los titulares… Pero cómo regresar teniendo bajo las pies, la tierra por la que tantos cubanos han muerto, cómo regresar teniendo un mundo abierto a las oportunidades… La posibilidad de ayudar a los tuyos que quedaron en la isla, la posibilidad de un mejor futuro, la posibilidad de volver a ser tu mismo en tierras ajenas; esas son las raíces de las cuales, un emigrante se sujeta en su nueva realidad. Había pasado por intervalos de tiempo donde trabajaba donde fuera necesario. Trabajos de esos donde los demás te miran como si te tuviesen lástima. Era un fenómeno muy raro, el pensar que meses anteriores exponía; como interactuaba la molécula de monóxido de nitrógeno (NO) con una matriz de gas noble en condiciones cercanas al cero absoluto. Y verte de momento, descargando un camión, fregando carros, armando pallets, o recogiendo las inmuebles que ya no consideraban necesario los habitantes de un condominio y los tiraban a la basura. No era solo yo, así íbamos un montón de emigrantes, mayormente latinoamericanos ganándonos la vida, buscando nuestro lugar… Había decidido dejar crecer mi pelo, no importaba que ocurriera, crecería hasta mi regreso. Sentía que con el crecer del cabello me hacía más dueño de mí mismo, de mi realidad que no era muy favorable. Era una muestra de: – no quiero que me veas como ves al resto, no sabes que pasa por mi mente- no es una mente comercial como las que suelen a menudo cruzar las calles de esta ciudad multicultural. ¿Y cómo ser transparente en un mundo de gente opaca? Esta ciudad almacena personajes muy raros y gente de muchos colores. Las personas desarrollan un armazón para su auto-protección, porque asumen que todos a su alrededor solo quieren joderlo. Ocurre que en lugar de traernos lo mejor de nuestros países, salen a la superficie las cualidades más egoístas y mezquinas… Un cargo, o el mínimo rasgo de poder que se le otorga a alguien, lo convierte en un breve dictador y como consecuencia no hace más que atropellar a sus paisanos. La gente compra cosas que no necesitan -muchas cosas diría yo- intentando llenar los vacíos que su realidad emocional no llena. La mujeres son infelices, los hombres están siempre demasiado ocupados y no tienen el tiempo necesario para satisfacer a sus mujeres, lo cual finalmente acaba aumentando la infelicidad de ambos. Están los que de regreso a su país, solo intentan mostrar una mejor versión de ellos mismos, al menos una mejor versión económica. Los que no dejan de repetir cual era su profesión antes de emigrar, para lucir mejor y más digno en una conversación. Los que se llenan de cadenas doradas, para darse más valor, porque como humanos son insuficientes. Los que hacen sonar el motor de su carro más alto que el resto, porque su incapacidad intelectual y su odio interior, no les permite ver que no son más que imbeciles… Están las nuevas y viejas generaciones de cubanos que solo hablan del día en que termine el atroz régimen que consume a Cuba, ya que en la propia Isla a nadie realmente le importa. Y así vamos más desunidos, más esclavos del ego, más reparteros, más Bajanda, más recargas, más especuladores, más indolentes, más sombras y menos luces, así vamos… Nos alimentamos de mentiras en todos lados, de malas vibras, de hipócritas -de muchos hipócritas-, de gente que aprende a mentir muy rápido y se van perdiendo, la superficialidad y la mediocridad generalizada los consume. “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso”*. … … … Mi cabello había crecido lo suficiente, pasaba por debajo de los hombros, indicando el momento de regresar… Los reencuentros tienen ese don de sorprendernos, porque inconscientemente siempre uno imagina repetidas veces la escena del reencuentro. Independientemente del tipo y del modo de reencuentro siempre ocurre este proceder… Había llegado a La Habana sin muchas complicaciones y la visión de la isla por vez primera, luego de un largo período de tiempo, conmueve al alma más ruda. Llevaba mi equipaje a las puertas de salida donde esperan siempre los familiares y los abrazos desencadenaron las lágrimas que llevaba almacenando durante tres largos años. Respiraba una y otra vez, volvía a respirar, largos y profundos shoots de aire, re-descubriendo los olores de La Habana. Encendí mi primer cigarro en el balcón con vista a la iglesia que me bautizó de meses. Me detuve a mirar perdidamente a la virgen con el niño en las manos, y en un murmullo estremecedor le dije: aquí estoy de nuevo… “Se vende esta casa” pregonaba la inmensa puerta de los años veinte, con vista a la calle Infanta, cruzada por Neptuno. Este letrero sugería la posibilidad de que probablemente la próxima vez que regresará, mi casa no sería mi casa nunca más… Todo se veía más pequeño, las avenidas, las aceras, los cuartos de las casas que solía visitar, las paredes, la cama donde dormía y que ahora heredó mi hermana. La suciedad de la Habana en todas partes, el apuro de las personas atropelladas en el transporte público, la no existencia de servilletas, la escasez de tantas cosas y una múltiple superposición de detalles, traen a tu mente el hecho de que has cambiado tú y que la ciudad sigue siendo ella, aunque lentamente se convierta en escombros… Pero el mundo asume otro matiz en el regocijo del abrazo de la abuela, del beso de tu madre, la risa y las bromas de los primos y la manera de amar de los hermanos. Los cuentos una y otra vez rememorados por el abuelo, al que todos conocen en el pueblo, porque es una leyenda viva. ¿Cómo valorar una partida de dominó con los amigos de cuando tenías 10 años? ¿Cuánto valor tiene la familia reunida, aclimatada por el ron cubano, la cerveza Bucanero y un lechoncito al asado? Recorrer la escuela primaria donde los recuerdos llevan tu nombre en las paredes, aunque ahora milagrosamente estén re-modeladas. El campo de volleyball, donde solo se jugaba a la pelota, con una bolita hecha de chapapote. Los viejos recuerdos casi caducados del zun zun de la carabela o la rueda rueda de pan y canela, las pequeñas esquinas donde besaste por primera vez, donde casi todo te daba pena y donde tu mejor amigo bailaba con tu noviecita porque tú no sabías bailar. Abrazar a tu primera novia, que ahora está casada y tiene una vida muy distinta a la tuya, ver como cada vez tu padre y tú tienen más cosas en común, dormir al lado de tu abuela como cuando eras un niño y había apagón… Esas pequeñas cosas del retorno al lugar donde fuiste feliz, no tienen precio, son el refugio que te guarda la memoria para recordarte de dónde vienes y qué cosas te definen… Luego de varios años el emigrante tiene un serio problema de identidad, siente que no es parte de ningún sitio, que su vida está dividida, que la nostalgia es un factor con el que tendrá que vivir siempre y que virar atrás ya no es una opción. Que no hay nada más triste y conmovedor que la vejez en la mirada de los seres queridos. Que tus padres cada vez, en cada regreso estarán más viejos, que seguirán los cumpleaños, los aniversarios, los fines de años, los días de las madres y los días de los padres y que también llegará la muerte dado el momento. Pasarán todas esas fechas, volverá a crecer mi cabello unas cuántas veces más, seguirán los viajes y la gente idiotizada y seguirá la vida que no para y no esperará por ti. Tu ausencia recorrerá la línea de los acontecimientos, y la constante añoranza del que se ha ido te penetrará los huesos, a pesar de ti y a pesar de todos… *Barbacoa: pequeña alcoba construida en lo alto de las casas. * “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso” parafraseoa Mario Benedetti.
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2020.06.11 06:39 revact Bitácora de un Emigrante por Lexter Savio

…a mi cita fui, pero el horizonte se había cansado de esperar. J. Sabina. …a todos los emigrantes, en especial a los cubanos. Miami, Florida, Junio 2019.
En las alturas de una barbacoa* en Centro Habana, una de las gavetas del viejo gabinete de mi bisabuela, alberga aún la boleta con la ubicación de trabajo asignada una vez graduado. Había abandonado aquel año, el puesto como profesor de Ecuaciones de la Física-Matemática en la Facultad de Ciencias y Tecnologías Nucleares de la Universidad de La Habana. Había tomado un avión destino a la Ciudad de México por séptima vez. Y había decidido no regresar, -al menos no desde México-… ¿Pero cómo marcharse y dejar todo lo que se ha amado, todo lo que se ha vivido, todo lo que uno verdaderamente es? Las calles que te vieron crecer, el árbol donde jugabas a las escondidas, los bancos de los parques sin luces, donde maduraron los primeros amores, los primeros besos, las primeras traiciones. Los amigos de la infancia más temprana, los que conocieron la versión más humana de tí mismo. ¿Cómo seguir sin mirar atrás, para no ver las lágrimas en los ojos de los seres queridos? ¿Cómo safarse de toda la historia almacena el alma de la noche a la mañana?… Había llegado a Tijuana… Me habían esposado por primera y única vez… Y el territorio americano me amparaba bajo la ley que ha aceptado a tantos y tantos cubanos, que en busca de esperanzas abandonamos nuestro país. “Bienvenido a la YAMA” decían por todos lados. “Este es el país del YES y el OK, donde haces lo que te manden” -solía decir un viejo conocido-… Me había quedado solo después de un encuentro prometido. No tenía dinero, no tenía trabajo, ni siquiera tenía identificación. En el país de las libertades me sentía menos libre que nunca. Un hombre necesita algo o alguien donde depositar su esperanza. Un hombre sin esperanzas es un hombre dispuesto a perderlo todo en cualquier momento. La esperanza lo mantiene atento, enfocado, le ofrece una meta, lo mantiene vivo… En tales condiciones había considerado varias veces la idea de regresar, como si nada hubiese pasado. Sería recibido como gusano o como héroe, en cualquiera de los dos casos -si es que son distintos-, me hubiese convertido en un tipo muy polémico, posiblemente famoso. “Profesor universitario cruza la frontera y luego de llegar a Miami compra un boleto de avión y regresa a La Habana” hubiesen sido los titulares… Pero cómo regresar teniendo bajo las pies, la tierra por la que tantos cubanos han muerto, cómo regresar teniendo un mundo abierto a las oportunidades… La posibilidad de ayudar a los tuyos que quedaron en la isla, la posibilidad de un mejor futuro, la posibilidad de volver a ser tu mismo en tierras ajenas; esas son las raíces de las cuales, un emigrante se sujeta en su nueva realidad. Había pasado por intervalos de tiempo donde trabajaba donde fuera necesario. Trabajos de esos donde los demás te miran como si te tuviesen lástima. Era un fenómeno muy raro, el pensar que meses anteriores exponía; como interactuaba la molécula de monóxido de nitrógeno (NO) con una matriz de gas noble en condiciones cercanas al cero absoluto. Y verte de momento, descargando un camión, fregando carros, armando pallets, o recogiendo las inmuebles que ya no consideraban necesario los habitantes de un condominio y los tiraban a la basura. No era solo yo, así íbamos un montón de emigrantes, mayormente latinoamericanos ganándonos la vida, buscando nuestro lugar… Había decidido dejar crecer mi pelo, no importaba que ocurriera, crecería hasta mi regreso. Sentía que con el crecer del cabello me hacía más dueño de mí mismo, de mi realidad que no era muy favorable. Era una muestra de: – no quiero que me veas como ves al resto, no sabes que pasa por mi mente- no es una mente comercial como las que suelen a menudo cruzar las calles de esta ciudad multicultural. ¿Y cómo ser transparente en un mundo de gente opaca? Esta ciudad almacena personajes muy raros y gente de muchos colores. Las personas desarrollan un armazón para su auto-protección, porque asumen que todos a su alrededor solo quieren joderlo. Ocurre que en lugar de traernos lo mejor de nuestros países, salen a la superficie las cualidades más egoístas y mezquinas… Un cargo, o el mínimo rasgo de poder que se le otorga a alguien, lo convierte en un breve dictador y como consecuencia no hace más que atropellar a sus paisanos. La gente compra cosas que no necesitan -muchas cosas diría yo- intentando llenar los vacíos que su realidad emocional no llena. La mujeres son infelices, los hombres están siempre demasiado ocupados y no tienen el tiempo necesario para satisfacer a sus mujeres, lo cual finalmente acaba aumentando la infelicidad de ambos. Están los que de regreso a su país, solo intentan mostrar una mejor versión de ellos mismos, al menos una mejor versión económica. Los que no dejan de repetir cual era su profesión antes de emigrar, para lucir mejor y más digno en una conversación. Los que se llenan de cadenas doradas, para darse más valor, porque como humanos son insuficientes. Los que hacen sonar el motor de su carro más alto que el resto, porque su incapacidad intelectual y su odio interior, no les permite ver que no son más que imbeciles… Están las nuevas y viejas generaciones de cubanos que solo hablan del día en que termine el atroz régimen que consume a Cuba, ya que en la propia Isla a nadie realmente le importa. Y así vamos más desunidos, más esclavos del ego, más reparteros, más Bajanda, más recargas, más especuladores, más indolentes, más sombras y menos luces, así vamos… Nos alimentamos de mentiras en todos lados, de malas vibras, de hipócritas -de muchos hipócritas-, de gente que aprende a mentir muy rápido y se van perdiendo, la superficialidad y la mediocridad generalizada los consume. “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso”*. … … … Mi cabello había crecido lo suficiente, pasaba por debajo de los hombros, indicando el momento de regresar… Los reencuentros tienen ese don de sorprendernos, porque inconscientemente siempre uno imagina repetidas veces la escena del reencuentro. Independientemente del tipo y del modo de reencuentro siempre ocurre este proceder… Había llegado a La Habana sin muchas complicaciones y la visión de la isla por vez primera, luego de un largo período de tiempo, conmueve al alma más ruda. Llevaba mi equipaje a las puertas de salida donde esperan siempre los familiares y los abrazos desencadenaron las lágrimas que llevaba almacenando durante tres largos años. Respiraba una y otra vez, volvía a respirar, largos y profundos shoots de aire, re-descubriendo los olores de La Habana. Encendí mi primer cigarro en el balcón con vista a la iglesia que me bautizó de meses. Me detuve a mirar perdidamente a la virgen con el niño en las manos, y en un murmullo estremecedor le dije: aquí estoy de nuevo… “Se vende esta casa” pregonaba la inmensa puerta de los años veinte, con vista a la calle Infanta, cruzada por Neptuno. Este letrero sugería la posibilidad de que probablemente la próxima vez que regresará, mi casa no sería mi casa nunca más… Todo se veía más pequeño, las avenidas, las aceras, los cuartos de las casas que solía visitar, las paredes, la cama donde dormía y que ahora heredó mi hermana. La suciedad de la Habana en todas partes, el apuro de las personas atropelladas en el transporte público, la no existencia de servilletas, la escasez de tantas cosas y una múltiple superposición de detalles, traen a tu mente el hecho de que has cambiado tú y que la ciudad sigue siendo ella, aunque lentamente se convierta en escombros… Pero el mundo asume otro matiz en el regocijo del abrazo de la abuela, del beso de tu madre, la risa y las bromas de los primos y la manera de amar de los hermanos. Los cuentos una y otra vez rememorados por el abuelo, al que todos conocen en el pueblo, porque es una leyenda viva. ¿Cómo valorar una partida de dominó con los amigos de cuando tenías 10 años? ¿Cuánto valor tiene la familia reunida, aclimatada por el ron cubano, la cerveza Bucanero y un lechoncito al asado? Recorrer la escuela primaria donde los recuerdos llevan tu nombre en las paredes, aunque ahora milagrosamente estén re-modeladas. El campo de volleyball, donde solo se jugaba a la pelota, con una bolita hecha de chapapote. Los viejos recuerdos casi caducados del zun zun de la carabela o la rueda rueda de pan y canela, las pequeñas esquinas donde besaste por primera vez, donde casi todo te daba pena y donde tu mejor amigo bailaba con tu noviecita porque tú no sabías bailar. Abrazar a tu primera novia, que ahora está casada y tiene una vida muy distinta a la tuya, ver como cada vez tu padre y tú tienen más cosas en común, dormir al lado de tu abuela como cuando eras un niño y había apagón… Esas pequeñas cosas del retorno al lugar donde fuiste feliz, no tienen precio, son el refugio que te guarda la memoria para recordarte de dónde vienes y qué cosas te definen… Luego de varios años el emigrante tiene un serio problema de identidad, siente que no es parte de ningún sitio, que su vida está dividida, que la nostalgia es un factor con el que tendrá que vivir siempre y que virar atrás ya no es una opción. Que no hay nada más triste y conmovedor que la vejez en la mirada de los seres queridos. Que tus padres cada vez, en cada regreso estarán más viejos, que seguirán los cumpleaños, los aniversarios, los fines de años, los días de las madres y los días de los padres y que también llegará la muerte dado el momento. Pasarán todas esas fechas, volverá a crecer mi cabello unas cuántas veces más, seguirán los viajes y la gente idiotizada y seguirá la vida que no para y no esperará por ti. Tu ausencia recorrerá la línea de los acontecimientos, y la constante añoranza del que se ha ido te penetrará los huesos, a pesar de ti y a pesar de todos… *Barbacoa: pequeña alcoba construida en lo alto de las casas. * “Y cuando los demás son el infierno, uno mismo no es el paraíso” parafraseoa Mario Benedetti.
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2016.06.06 15:03 ShaunaDorothy Alemania ¡Abajo los intentos por criminalizar la prostitución! (Junio de 2014)

Espartaco No. 41 Junio de 2014
A continuación presentamos la traducción de extractos de un artículo de Spartakist No. 201 (enero de 2014), publicado por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania. Aunque la prostitución en sí no es actualmente un crimen en Alemania, el nuevo gobierno de coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) ha anunciado que planea imponer nuevas restricciones, disfrazadas de medidas para combatir el “tráfico sexual”.
Durante la presentación del último libro de la reaccionaria feminista burguesa Alice Schwarzer —una colección de artículos bajo el título amarillista de Prostitution—Ein deutscher Skandal. Wie konnten wir zum Paradies der Frauenhändler werden? (Prostitución: Un escándalo alemán; ¿Cómo pudimos convertirnos en el paraíso de los traficantes de mujeres?)—, grupos de trabajadoras sexuales, la Organización Alemana de Servicios Contra el SIDA y otros miembros de la audiencia protestaron activamente. En el evento, que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2013 en Berlín, el podio estuvo ocupado exclusivamente por partidarios de Schwarzer. Entre ellos se encontraba un investigador de la policía, ¡que llamó por la reinstauración del registro de prostitutas! Previo al evento, Juanita Henning (presidenta de la Asociación Doña Carmen, un grupo defensor de los derechos de las prostitutas) explicó correctamente que lo que Schwarzer propone es una “ley policiaca, simple y llanamente” y la describió como una “feminista policiaca alemana”. Hacia el final del evento, una de las personas que hablaron en defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales recibió un aplauso de tal magnitud que los oradores se sintieron obligados a abandonar el podio.
Desde que lanzaron su “Llamado Contra la Prostitución” en otoño del año pasado, Schwarzer y su revista Emma han estado en campaña para volver a criminalizar la prostitución. Para lograrlo, Schwarzer equipara la prostitución con la esclavitud, exigiendo “el ostracismo y, cuando sea necesario, también el castigo legal para sus clientes”. La “gran coalición” entre la CDU y el SPD ya ha anunciado que se va a “castigar...la prostitución derivada de la pobreza, al igual que la prostitución forzada, de manera más severa, con la introducción de nuevas figuras delictivas” (“Futuros castigos para los clientes de prostitutas forzadas”, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 2 de diciembre de 2013).
Como marxistas, nos oponemos sin ambigüedades a estas medidas. La criminalización de los clientes sería un paso decisivo hacia la criminalización renovada de la prostitución —y de las prostitutas—. Decimos: ¡intercambiar dinero por sexo no es un crimen, ni por parte de las prostitutas ni de sus clientes! Afirmar que los únicos blancos de la legislación serían los clientes que pagan a sabiendas de que la persona ha sido forzada a prostituirse es un pretexto: esto es prácticamente imposible de demostrar y, en realidad, sirve sólo como excusa para fomentar la represión estatal, incrementar el número de redadas contra los burdeles y aterrorizar a las prostitutas, muchas de ellas inmigrantes, en las calles y donde sea.
Una ley similar rige desde hace años en Gran Bretaña. Nuestros camaradas de la Spartacist League/Britain escribieron: “De hecho, las inmigrantes ‘rescatadas’ por la policía durante las redadas ‘antitráfico’ son rutinariamente deportadas” (“Down With Labour’s Crackdown on Prostitution” [Abajo las medidas represoras del Partido Laborista contra la prostitución], Workers Hammer No. 205, invierno de 2008-09). En Francia, una ley basada en el “modelo sueco” de 1999, que considera un crimen pagar por sexo, recientemente superó la primera lectura, a pesar de las sostenidas protestas en contra.
La propaganda gubernamental a favor de reprimir la prostitución viene acompañada del discurso racista sobre las supuestas “bandas criminales” que, se asegura, han estado inundando el país con “prostitutas forzadas”, particularmente desde la extensión de la Unión Europea (UE) hacia el oriente. Es de esperarse que este alarmismo se incrementará aún más cuando los ciudadanos de Rumania y Bulgaria, con sus considerables minorías romaníes [gitanas], que viven en la pobreza abyecta, reciban el derecho formal a trabajar en Alemania a partir de enero de 2014.
En Europa Occidental, la actual crisis económica ha dado como resultado un rápido incremento de los ataques contra la vulnerable minoría romaní, que ha sufrido en la marginación durante siglos. Los gobiernos capitalistas están utilizando a los romaníes como chivos expiatorios, echando mano incluso de campañas mediáticas que reciclan difamaciones de origen medieval, como la mentira de que los romaníes roban niños y trafican con seres humanos. Alice Schwarzer es una aguerrida impulsora de esta campaña: su libro incluye artículos titulados “Un viaje a la patria de la prostitución forzada” (Europa Oriental, en especial Rumania y Bulgaria) y “Un viaje a la tierra de los vampiros”, con todo y citas de Drácula de Bram Stoker. Su “Llamado” propone protección contra la deportación únicamente para los “testigos”, es decir sólo para quienes se decidan a cooperar con el estado burgués.
La Liga Comunista Internacional se ha opuesto siempre a la UE como un bloque comercial imperialista en el que Alemania, Francia y Gran Bretaña llevan la voz cantante. Otros miembros, entre ellos los antiguos países del Bloque Soviético [dominado por los estalinistas], proporcionan mano de obra barata y mercados. La desesperada situación de los romaníes en estos países es un resultado directo de la contrarrevolución capitalista en estos antiguos estados obreros deformados, que condujo a masacres interétnicas y al nacionalismo genocida. El deseo de los romaníes de emigrar es frecuentemente nada más que un intento desesperado de escapar de la persecución racista y de la más abyecta pobreza. La única razón por la que las siniestras bandas que trafican con inmigrantes ilegales pueden operar es que los gobiernos capitalistas están decididos a mantener fuera a los trabajadores extranjeros y actúan con violencia homicida contra los refugiados. Nuestra demanda es: ¡plenos derechos de ciudadanía para quienes hayan llegado hasta aquí!
¡La prostitución forzada, por ejemplo a través de la esclavitud por deudas, la violación y la brutalidad sexual son auténticos crímenes! Sin embargo, nos oponemos a los intentos por parte del estado de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución en sí y de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como una forma potencial de esclavitud. La prostitución con mucha frecuencia degrada y explota, pero criminalizarla sólo empuja a las prostitutas hacia los medios lúmpenes, donde prácticamente pierden la posibilidad de acceder a los servicios sociales y de salud y donde se vuelven mucho más vulnerables a la criminalidad de pandillas y a la violencia de los proxenetas. Como marxistas advertimos que todas y cada una de las intervenciones del estado burgués no harán sino incrementar directamente la miseria de la gente involucrada; su único objetivo es servir de pretexto para incitar a la policía y los tribunales a atacar a los inmigrantes, a las mujeres y a la sexualidad misma.
A todo esto, ¿qué es la prostitución?
El estatus de la prostituta está relacionado con el estatus de la mujer en general, que es a su vez una medida del avance de una sociedad determinada. De ese modo, las condiciones que enfrentan las prostitutas varían ampliamente dependiendo de la época, el lugar y la clase social. Como escribimos en “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’” (Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005):
“Hay un mundo de diferencias entre la vida lujosa y llevadera de una dueña de un burdel de Hollywood como Heidi Fleiss (que igual terminó tras las rejas) y la de la prostituta callejera drogadicta e infectada de SIDA en un gueto empobrecido, sin opciones y sin salida. Sin embargo, todas las prostitutas son sometidas al oprobio social generalizado de la hipocresía y el moralismo burgueses, que las hace víctimas fáciles del abuso, las golpizas, la violación y el robo”.
El principal instrumento para la opresión de la mujer en la sociedad de clases es la institución de la familia, como explicó Friedrich Engels en su brillante obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). En las antiguas sociedades de cazadores-recolectores, las mujeres y los hombres vivían en igualdad y era la madre la que determinaba el linaje porque sólo podía establecerse con certeza la maternidad de un niño. Pero con el desarrollo de una clase dominante poseedora se hizo necesario establecer un criterio incuestionable para transmitir la propiedad, algo que estableciera sin ambigüedades la paternidad de los niños. Fue así como emergió la familia monógama, en la que el matrimonio representa la subyugación de las mujeres frente a los hombres; en palabras de Engels, fue “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
Fue la institución de la familia la que introdujo el dinero en las relaciones sexuales. Tanto en la contratación de prostitutas por hora como en la “adquisición” de una esposa, la familia y la opresión de la mujer están siempre basadas en la propiedad privada; básicamente, son sólo la moral religiosa y las leyes capitalistas las que marcan la diferencia entre el papel de esposa y el de prostituta. Los destacados científicos sexuales William H. Masters y Virginia E. Johnson (ninguno de ellos marxista) llegaron a la misma conclusión: “Es complicado definir la prostitución ya que los seres humanos siempre han utilizado el sexo para obtener lo que desean: alimentos, dinero, objetos valiosos, promociones y poder” (Sex and Human Loving [Sexo y amor humano], Little, Brown, 1988).
Al mismo tiempo, la gente no se constriñe a lo que prescriben los reaccionarios conceptos religiosos de moral relacionados con la institución de la familia. Divididos entre la compulsión de la sociedad de clases y sus deseos y emociones más íntimos, los seres humanos deciden ignorar las normas de “rectitud” en el comportamiento sexual. Durante la presentación del libro de Schwarzer, un parapléjico señaló que visitar prostitutas con frecuencia era su única posibilidad para experimentar la sexualidad. En respuesta, ¡Schwarzer lo puso en cintura diciéndole que lo que tenía que hacer era ponerse en serio a buscar una pareja!
El desprecio de Schwarzer por aquéllos que sufren el acoso y el aislamiento social en la sociedad capitalista va de la mano con su promoción de la feliz familia nuclear, en la que marido y mujer deben tener sexo sólo entre ellos (ver en su libro el artículo “Ayuda: Mi marido va al burdel”). Las personas que desean explorar el sexo “no convencional” y mantenerlo en secreto de su pareja o amigos porque contradice la “moral pública” imperante, frecuentemente recurren a prostitutas. No, lo que “brutaliza la lujuria” y “destruye la sexualidad” (como dice Schwarzer en su “Llamado” y en su libro) no es la prostitución: es la sociedad capitalista, represiva e inhumana.
Estamos en contra de que la prostitución sea considerada un crimen, pero consideramos que ésta es de cualquier modo un componente de la opresión de la mujer, análoga a la institución de la familia. En una sociedad sin clases, el cuidado infantil y las tareas domésticas colectivizadas sustituirán a la familia y permitirán que las mujeres participen plenamente en la vida social. El control natal y el aborto libre serán gratuitos, al igual que los servicios de salud de alta calidad. Sólo en una sociedad así podrá el sexo ser verdaderamente libre y basarse en el consentimiento mutuo, sin el acoso de los guardianes de la moral pública y la brutal represión policiaca. La única manera de llegar ahí es derrocando el sistema capitalista mediante una revolución obrera bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad de la sociedad entera. La liberación de las prostitutas está ligada inseparablemente a la liberación de las mujeres en su conjunto; la prostitución desaparecerá sólo cuando la institución de la familia haya sido remplazada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Schwarzer, una feminista burguesa con una cómoda vida bajo el capitalismo, sostiene que los hombres son el enemigo (excluyendo desde luego a los policías, que comparten sus opiniones). En 1971, orquestó una historia de portada en la revista ilustrada Stern, en la que un grupo de mujeres se levantaron contra las leyes sobre el aborto, proclamando: “¡Tuvimos un aborto!”. Esto fue algo positivo. Sin embargo, a partir de entonces, Schwarzer debe su fama principalmente a las reaccionarias cacerías de brujas que ha emprendido, tanto contra los musulmanes como contra el Día Internacional de la Mujer, debido a los orígenes comunistas de éste. Se opone incluso a la ley liberalizadora sobre la prostitución aprobada en 2002 bajo el gobierno del SPD y los verdes, que, con desgano, intentó eliminar el concepto medieval de “atentado contra la moral pública”. Desde entonces, las prostitutas pueden, como no había sucedido nunca antes, presentar demandas legales para garantizar el pago de salarios y acceder a la cobertura del seguro médico y al derecho a los beneficios sociales.
Sin embargo, esta ley no implica de ninguna manera la completa despenalización. Todo lo contrario, afirma la Asociación Profesional de Servicios Eróticos y Sexuales (dentro de la que trabaja Hydra, un servicio de asesoría para la gente dedicada a la prostitución). La asociación lanzó un “Llamado A FAVOR de la prostitución” que afirma: “La ley no ha cambiado absolutamente nada en lo que respecta al derecho de la policía a irrumpir en lugares de prostitución en cualquier momento. Desde entonces, el número de redadas se ha incrementado” (sexwork-deutschland.de). Después de 2002, el sindicato de trabajadores de servicios, ver.di, estableció un “grupo de trabajo” para la prostitución dentro de su departamento de “servicios especiales”. Pero hacer modelos de contratos y cosas por el estilo no es suficiente. Ver.di es una de las mayores organizaciones de mujeres en este país, en la que mujeres alemanas e inmigrantes frecuentemente trabajan de la mano. Este sindicato integrado debe oponerse a la campaña del gobierno y movilizar su poder social a la cabeza de los inmigrantes y todos los oprimidos en la lucha por plenos derechos de ciudadanía para todos.
Guardianes “de izquierda” de la moral
No es de sorprender que la actual cacería de brujas contra la prostitución haya sido iniciada por Schwarzer, cuyo llamado fue suscrito por la organización femenil de los partidos democristianos y por muchos miembros del SPD. Pero también encontramos guardianes de la moral que se dicen “de izquierda”. La organización Sozialistische Alternative Voran (SAV, seguidores del seudotrotskista británico Peter Taaffe), que está liquidada en el Partido de la Izquierda, publicó en su sitio sozialismus.info (noviembre de 2013) un artículo titulado “Una perspectiva socialista sobre la industria del sexo y la prostitución”, escrito por Laura Fitzgerald, miembro de su organización fraterna en Irlanda. El artículo declara: “Es muy importante que ninguna prostituta sea criminalizada en modo alguno bajo los ojos de la ley”. Pero el SAV está a favor de una ley que revocaría o al menos modificaría la ley de 2002, escribiendo en el mismo artículo: “Los socialistas, sin embargo, deben oponerse completamente a la legalización total de la prostitución”. Después de dedicar unas cuantas palabras huecas a la brutalidad policiaca como instrumento de los intereses del estado, presentan su solución: “Es esencial que todos los Gardai [policías] sean instados a participar en entrenamientos regulares para saber cómo lidiar compasivamente con las víctimas y los sobrevivientes de la violencia sexual”.
¡Esto es un verdadero escándalo y una burla contra las víctimas de la violencia policiaca cotidiana, particularmente los inmigrantes! El SAV y su organización internacional, el Comité por una Internacional Obrera, son bien conocidos por sus intentos de “reformar” la policía y de crear “mejores condiciones de trabajo” para los policías (ver, por ejemplo, el folleto espartaquista de 1994 “Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State” [La conmovedora fe de Militant Labour en el estado capitalista]). Su profundo reformismo socialdemócrata los lleva a aceptar, en esencia, las normas burguesas y los “valores familiares” impuestos por la policía, cuerpo armado del estado burgués. Con frecuencia hemos denunciado al SAV por esto, por ejemplo cuando una de nuestras camaradas intervino en sus “Días Socialistas 2004”. Como dimos cuenta en “SAV: Prohibidos el sexo, la diversión y los espartaquistas” (Spartakist No. 158, primavera de 2005):
“[Nuestra camarada] atacó el moralismo mojigato del SAV, contraponiéndolo a nuestra postura marxista de oposición a la intervención del estado en las relaciones sexuales y personales consensuadas. Esto incluye también a los denominados pedófilos, que son blanco de la persecución estatal por tener sexo con menores basado en un auténtico acuerdo consensual, es decir, sexo basado en un genuino acuerdo mutuo, lo que es completamente diferente del sexo forzado o bajo presión de hacer algo que la persona no entiende o no desea hacer. Los cuadros del SAV estallaron al oír esto”.
Hay un desasosiego generalizado en torno a la introducción de aún más leyes policiacas. Incluso la conservadora Frankfurter Allgemeine Zeitung escribió en el artículo del 19 de noviembre de 2013, “¿Están contentas las trabajadoras sexuales con su trabajo?”:
“¿Hay alguien que considere la prostitución un trabajo como cualquier otro? Sí que lo hay. ¿No se ven lastimadas, a pesar de esto? ¿Acaso la prostitución no causa daños permanentes? Estar sentada frente a una caja registradora, trabajar como empleada de limpieza, vender porquerías que la gente no necesita, como sucede en [la cadena de cosméticos] Douglas y empresas por el estilo, mantener en movimiento a esta sucia e inhumana rueda capitalista; ¿acaso no es también muy dañino mentalmente? ¿Hay alguien que haga esto por voluntad propia?”.
Los marxistas sostenemos que la prostitución es un “crimen sin víctimas”, como lo son el consumo de drogas, los juegos de apuestas, la pornografía o las relaciones sexuales con menores —todas actividades que bajo las leyes capitalistas están prohibidas del todo, o al menos fuertemente reguladas—. En muchos países, las leyes de “mayoría de edad” obligan a vivir sin sexo, particularmente sin sexo homosexual. Estamos contra cualquier tipo de intervención gubernamental en la vida sexual privada de los individuos. Decimos que sólo el consentimiento mutuo y el acuerdo de todas las personas involucradas deberían ser los factores decisivos en todos los actos sexuales. Pero también reconocemos que las relaciones auténticamente libres entre la gente son imposibles bajo este sistema de clases. Sólo una sociedad sin clases podrá liberar a las relaciones sexuales de la “moral” y de la compulsión económica o, como lo puso Engels de manera tan apta, permitirá que no tengan “más causa determinante que la inclinación recíproca”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/41/germany.html
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